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Luis Siret Cels (1860-1934)

Retrato de Luis Siret, realizado por Jesús Villar

Luis Siret Cels nació en San Nicolás (Flandes, Bélgica) en 1860, en una familia aristocrática de origen francés que había tenido que salir de Reims huyendo de la Revolución Francesa. Su padre, Adolfo Siret, era un culto escritor de obras literarias, de historia y de arte, que estimuló a todos sus hijos al estudio, la escritura y la pintura.

Luis era un muchacho brillante que destaca en los estudios y, junto con su hermano mayor Enrique (1857-1933) se aficiona a la arqueología y a la pintura. Como su hermano, decide estudiar ingeniería de minas en Lovaina y egresa primero de su promoción en 1881.

Enrique ya trabajaba como ingeniero desde 1878 en el distrito minero de Cuevas de Almanzora (Almería) y escribía a Luis, aún estudiante, comentando sus trabajos y descubrimientos arqueológicos en la región. Luis soñaba con trabajar junto a su hermano y la ocasión llega en 1880, cuando Enrique es contratado para dirigir las obras de abastecimiento de agua potable a Cuevas de Almanzora. Llama a Luis, recién licenciado, que llega a Cuevas en 1881. Terminan con éxito la obra y se granjean un gran prestigio. Continúan trabajando en el distrito para la Compañía de Minas de Sierra Almagrera (plomo y plata, y posteriormente hierro), inician trabajos de emprendimiento minero en la región (Los Parazuelos, Mazarrón) y a la vez que intensifican sus excursiones arqueológicas, su gran pasión.

Corte vertical de los planos del Desagüe General de Sierra Almagrera dirigido por Luis Siret. Brandt & Brandau, 1894. Fuente: Revista AXARQUIA nº 15.

En 1884, se produce la gran riada del Almanzora, catástrofe que anega y paraliza los trabajos mineros de la zona. En 1886, Enrique abandona la región para casarse en Bélgica y trabajar para la Compañía Minera de los Grandes Lagos del Congo y ya no volverá a Almería. Sin embargo, Luis se quedará hasta su muerte, solo abandonando Almería para casarse y durante la Primera Guerra Mundial.

Casa de Luis Siret en Herrerías, Cuevas de Almanzora (Almería). 2020. Imagen: Jesús Villar

Contrae matrimonio en 1891 en Bélgica y retorna a Águilas (Murcia) con su esposa y continúa con sus actividades mineras y arqueológicas, esta vez asociado con empresarios locales (inicia una colaboración duradera con su capataz, Pedro Flores, que le acompañará en todas sus exploraciones) y es contratado por la sociedad Brandt & Brandau como ingeniero, por lo que se trasladan a Herrerías (Cuevas de Almanzora), donde construirá un palacete que se convierte en su casa familiar. En 1895 fallece de parto su mujer y Luis entrará en una depresión que le hace abandonar sus trabajos arqueológicos. Brandt & Brandau le había encargado la dirección de las obras de desagüe de las minas que habían quedado inundadas y seguir la explotación, cosa que consigue con éxito en 1897.

Retrato de un joven Luis Siret en 1891. Fuente: Revista AXARQUIA nº 15.

Con sus socios locales emprende la construcción de un ferrocarril de tracción animal desde las minas de hierro manganesífero de Herrerías hasta Villaricos. Consigue así dar una segunda vida a la minería local y constituye en París la empresa Sociedad Minera de Almagrera en 1900, que reagrupará muchas de las concesiones de la sierra (ahora para explotar el hierro), construirá 8 hornos de calcinación en 1907 y un nuevo embarcadero de mineral en Villaricos en 1913. En este último período retoma con fuerzas renovadas sus estudios arqueológicos.

Al estallar la I Guerra Mundial en 1914, su hijo Adolfo se alista voluntario en el ejército belga y decide irse con toda su familia a Bruselas. Adolfo será gravemente herido y quedará tullido, cosa que a Luis le afectó mucho, volviendo en 1918 a su querida Herrerías para proseguir con sus negocios mineros, que vivirán algunos años más hasta la depresión del 1929, año en que, a pesar de su férrea oposición, se fueron desmantelando hasta extinguirse prácticamente. En este período se refugia más si cabe en su pasión, las investigaciones arqueológicas, llegando a formar en su casa de Herrerías un auténtico museo de Arqueología con todas las colecciones de objetos y artefactos que había ido recolectando.

Siguió hasta el final de sus días realizando investigaciones arqueológicas, muriendo en 1934 de pulmonía en su palacete de Herrerías. Sus funerales (era un ferviente católico) se realizaron durante varios días en el Ayuntamiento de Cuevas, que le hace hijo adoptivo y sus restos, junto a los de su esposa, reposan en el Aguilas (Murcia).

Dibujo de Luis Siret de cráneo con diadema de plata de la cultura de El Argar. Wikipedia.

Aunque un excelente ingeniero de minas, Luis Siret destacó especialmente como arqueólogo. Es, con todo merecimiento el arqueólogo “español” (siempre mantuvo su nacionalidad belga) más importante e influyente de la segunda mitad siglo XIX. Escribió numerosas obras de carácter científico sobre la arqueología del Sureste español, entre las que destacan “Las primeras Edades del metal en el Sudeste de España” (1887), junto a su hermano Enrique y con exquisitas láminas dibujadas por él, “L’Espagne prehistorique” (1893) o “Questions de Chronologie et d’ethnolographie Ibérique” (1913).

Portada del libro “Las primeras Edades del Metal…”, 1890.

Sus excavaciones y estudios en todo el Sureste Ibérico (El Argar, Los Millares, Almizaraque, Fuente Álamo…) fundamentaron su tesis de que la minería de la plata y el cobre habían sido la clave en el desarrollo de las culturas prehistóricas del Sureste Ibérico y evidenciaron los intercambios culturales con el Oriente europeo, sirviendo de base para todos los posteriores trabajos arqueológicos del Neolítico, Calcolítico y Bronce.

Estableció la primera cronología de culturas prehistóricas ibéricas, formó una extensa y rica colección de objetos y documentos que, en gran parte donó al Estado español (hoy se conservan en el Museo Arqueológico Nacional) y que se exhiben en los mejores museos arqueológicos del mundo. Consiguió muchos reconocimientos en vida a sus trabajos, cosechando numerosos premios, doctorados “honoris causa” (Universidad de Barcelona y de Lovaina), reconocimientos de Schulten y Menéndez Pidal, etc.

Hombre sabio y de carácter sencillo, ordenado y austero, era muy querido en todos los círculos profesionales, académicos y populares. Invirtió todo lo que ganó en la minería en financiar sus actividades arqueológicas y, aunque no tenemos datos que acrediten su estrecha relación con la Escuela de Minas, también fue querido y admirado por sus compañeros contemporáneos españoles. Uno de ellos, Silvino Thos y Codina, tradujo su obra “Las edades del Metal…” al castellano.

Una humilde muestra de mineral de hierro (goethita y limonita pseudomórficas de siderita) de 9×7 cm recogido en las proximidades de la casa de Siret en Herrerías, 2020.

Para saber más:

  • “Un genio y su destino”. Ophelia Quintas de Carvalho y Juan Grima Cervantes. Revista
  • AXARQUIA. Año XV, nº 15, Almería, 2010.
  • “Sierra Almagrera y Herrerías. Un siglo de historia minera (Cuevas de Almanzora, 1838-1936)”.
  • Enrique Fernández Bolea. Arráez Editores, Cuevas de Almanzora, 2012.
  • “Un belga en España, Luis Siret y el Sudeste Milenario”. Antonio Casanova. Imprenta Aguirre, Madrid, 1965.
  • “Luis Siret y Cels”. Alfredo Mederos. Artículo en la web de la RAH.

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