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Casiano de Prado y Vallo nació en Santiago de Compostela en 1799, en el seno de una familia muy vinculada a las Bellas Artes, si bien él manifestó muy pronto su vocación naturalista. En 1828 se trasladó a Madrid, con la intención de emprender estudios de Arquitectura. Pero una vez matriculado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, y tras cursar química docimástica entre 1828 y 1829, decide cambiar sus estudios por los de ingeniería de minas, titulación que logra en 1834 en la Escuela de Almadén (Ciudad Real).

En 1835 los estudios de minería se trasladaron de Almadén a Madrid y en ese marco es donde se desarrolló la vida académica de Prado quien, tras finalizar su formación en Almadén en 1834, ingresó en el recién creado Cuerpo de Ingenieros de Minas. Pronto fue nombrado inspector del distrito minero de Aragón y Cataluña, cargo que ejerció entre 1835 y 1840.

Represaliado aparentemente por su ideología política durante la primera guerra carlista, fue trasladado a la inspección del distrito de La Mancha, con el cargo de director de las minas de mercurio de Almadén. Allí desarrolló una intensa labor científica y de gestión, en la que quizás fuera la etapa que más le marcó en su vida profesional.

Sin embargo, dos años después de su nombramiento fue separado del cargo por su adhesión a las ideas liberal-progresistas del general Espartero, Duque de la Victoria (1793-1879). Es entonces cuando Rafael Cavanillas (1778-1853), director general de Minas y enfrentado por sus ideas reaccionarias a Prado y a otros ingenieros liberales, como Lorenzo Gómez Pardo (1801-1847) o Guillermo Schulz (1805-1877), aprovechó su posición de superioridad administrativa para promover la instrucción de tres expedientes en los que se imputaron a Prado faltas graves en el desempeño de su labor: concretamente, el descenso en la producción de mercurio, el retraso en el avance en profundidad de varias partes de la mina, y el mal estado de conservación de la madera de las fortificaciones.

Ante acusaciones tan falsas como injuriosas, Prado acabó renunciando a su plaza en el Cuerpo de Minas en 1844. No dejó, sin embargo, de defender su inocencia durante el resto de su vida, aunque los expedientes en su contra nunca se resolvieron ni tampoco se benefició de reparación pública por las graves acusaciones de las que fue víctima. A partir de entonces, Prado comenzó una nueva etapa vital en el ámbito de la iniciativa privada.

Contratado por la Sociedad Palentino-Leonesa, que explotaba los yacimientos de carbón en la cuenca de Sabero (León), aprovechó la oportunidad para proseguir sus investigaciones geológicas en la zona, realizando un intenso estudio científico del Paleozoico, de gran impacto y reconocimiento internacional.

Mapa geológico de la provincia de Madrid, a escala 1:200.000, publicado por Casiano de Prado en su Descripción física y geológica de la provincia de Madrid (1864)

En junio de 1848 pide el reingreso en el Cuerpo de Ingenieros de Minas y, en 1849 se incorpora como vocal a la recién creada “Comisión para formar la carta geológica del terreno de Madrid, y reunir y coordinar los datos para la general del Reino”. A ella dedicó el resto de su vida, desarrollando una encomiable labor de investigación geológica, minera, paleontológica e hidrogeológica.

Fue autor de los primeros mapas geológicos de las provincias de Madrid, Segovia, Palencia y Valladolid. Además, Prado es reconocido también como pionero del alpinismo nacional, así como precursor de las investigaciones prehistóricas en nuestro país. El descubrimiento que hizo, el 30 de abril de 1862, de un útil de sílex en el Cerro de San Isidro de Madrid, junto a sus colegas franceses Edouard de Verneuil (1805-1873) y Louis Lartet (1840- 1899), marca el inicio de los estudios prehistóricos en España, si bien Prado ya venía realizando hallazgos similares desde 1850.

Falleció en Madrid, en 1866, en pleno ejercicio de su quehacer profesional. Está enterrado en el cementerio de San Isidro, muy cerca de las famosas tejeras donde buscaba fósiles e industria lítica.

Lápida de Casiano de Prado en el cementerio de San Isidro de Madrid

Más información:

  • Aragón, S. y Rábano, I. 2015. ¡El elefante es mío! Mariano de la Paz Graells y Casiano de Prado: dos vocaciones distintas confrontadas por unos cuantos restos fósiles. En: Cervantes, E. (Ed.), Naturalistas en debate. Anejos Arbor, 8. CSIC/Editorial La Catarata, Madrid, 135-159.
  • González Fabre, M. 2004. Aportación científica del ingeniero de minas D. Casiano de Prado y Vallo (1797-1866) en su contexto histórico. Tesis Doctoral, Universidad Politécnica de Madrid, Madrid.
  • Prado, C. de, 1864. Descripción física y geológica de la provincia de Madrid. Junta General de Estadística, Imprenta Nacional, Madrid, 219 pp.
  • Rábano, I. 2015. Los Cimientos de la Geología. La Comisión del Mapa Geológico de España (1849-1910). Instituto Geológico y Minero de España, Madrid, 329 pp.
  • Truyols Santonja, J. 2007. Casiano de Prado. Perspectiva del hombre y su obra a los 200 años de su nacimiento. Trabajos de Geología, Universidad de Oviedo, 27, 9-17.
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